sábado, 2 de julio de 2011

SENDERO SUBIDA MULHACEN
2 y 3 de Julio de 2011
DISTANCIA: 9 Km.                       
Tiempo: 4 horas.

Hemos elegido este fin de semana para realizar nuestro primer intento de aproximación a la máxima elevación de la península.
El Pico Mulhacén es conocido por ser el más alto de la península con sus 3.482 metros. Pero también es conocido por llevar el nombre de un sultán que reinó en Granada. El rey Muley Hacen que sucedió a su padre Muhammad XI en el poder en 1465. Cinco años después de acceder al trono, finalizó el tratado de paz que su padre había establecido con los cristianos. A partir de entonces las relaciones con éstos comenzaron a deteriorarse ya que Muley Hacen comenzó a hostigarles. Los cristianos, hartos de esta situación, se levantaron y en 1482 tomaron Alhama, plaza que ya no recuperarían. Cuando falleció, fue enterrado en el pico más alto de Sierra Nevada, conocido en su nombre y desde entonces como Mulhacen.

Bueno, bueno, anticipemos que la experiencia ha sido magnifica, súper gratificante, habíamos leído y escuchado tanto dentro del mundillo del senderismo que no queríamos dejar pasar más tiempo sin intentar este nuevo reto para nuestros cuerpos, nuestras mentes, nuestras vidas.
Desde el principio teníamos una cosa que nos preocupaba por encima de todas, no era la exactitud del recorrido, ni las carreteras, ni la comida, sino las dificultades de respiración, la concentración de oxigeno en las diferentes alturas, problema que nos podíamos encontrar partiendo desde una altitud cero. Es por esto que elegimos este fin de semana, dos noches, tres días para ver como reacciona nuestro organismo.
Salimos de casa el viernes a las 2 de la tarde y nos dirigimos hacia Jerez, teníamos que recoger a María en su trabajo, junto con Carlos, Petra, Carlos Jesús y Lourdes, integrábamos el grupo que impacientemente enfilábamos la A-381, con rumbo a Orgiva, pueblo de la Alpujarra Granadina que se encuentra a unos 550 mts de altitud, después de cuatro horas y media, soltamos las mochilas y nos refrescamos en la piscina, aquí pasamos nuestra primera noche. Se me ha puesto el ojo como un perito de mayo, después de picarme una avispa, así que decidimos desplazarnos al ambulatorio donde el médico me recomienda pincharme un urbazón.
Nos levantamos a las siete de la mañana preparamos las cosas y nos vamos del tirón para Capileira, mi ojo esta mucho mejor, con lo que desaparece una preocupación, aquí desayunamos, cruzamos el pueblo por su calle principal siguiendo las instrucciones del amable camarero y durante diez km. la carretera pasa a ser una pista de tierra pero en buen estado.
Nos habíamos preguntado más de veinte veces como llegaríamos a la Hoya del Portillo, que como era, que donde estaba, al fin aquí estamos un poco nerviosos, se nota la tensión, pero las caras son de valentía y entusiasmo.
Iniciamos nuestro sendero después de saludar al guarda en la Hoya del Portillo eran las 10,30. Justo detrás de la caseta el camino se adentra en un hermoso pinar por el que se va ganando altura rápidamente, la senda esta perfectamente señalada, en algunos momentos tenemos que parar pues se nota la altura, en este primer tramo son 200 metros de desnivel, pero valla desnivel. Salvo a Carlos Jesús que se adelanta, nosotros vamos a un ritmo más lento, una pendiente detrás de otra, nos obliga a beber agua y descansar.
Una vez que salimos del bosque la cosa cambia la pendiente se suaviza y aumenta el entusiasmo, pues ya vemos perfectamente El Veleta, El Fraile, Los Raspones, Loma Pelá, Puntal de la Caldera, Mulhacen II, todas las cumbres se encuentran cubiertas de nieve y estamos en julio, sin darnos cuenta llegamos a un cruce que a la izquierda nos indica Refugio de Poqueira, paramos a descansar y tomamos alguna fruta, los labios lo tenemos secos y cuidadito que a la sombra empieza a sentirse algo de fresco. Unos 200 metros en subida nos permite llegar a Puerto Molina donde las vistas son espectaculares y unos paneles informativos nos cuentan historias y vivencias.
Bajamos rápidos porque María y Lourdes se han quedado haciendo fotos y más fotos, otra vez los cinco siguiendo las indicaciones continuamos, es curioso ver como se han achaparrados los árboles con la acción del viento y la nieve, buscar adjetivos se nos hace muy difícil, pero más difícil se me va hacer colocar las fotos en esta crónica.
Dejaremos un pequeño cortijo ganadero a nuestra izquierda y nos fascinamos de lo espectacular del paisaje, sus rocas, sus piedras.
A parte de los Esquistos (constituyen un grupo de rocas metamórficas de grado medio, notables principalmente por la preponderancia de minerales laminares tales como la mica, la clorita, el talco, la hornablenda, grafito y otros. El cuarzo se halla con frecuencia en granos estirados, el esquisto contiene más de un 50% de minerales planos y alargados, a menudo finamente intercalados con cuarzo y feldespato) característicos de toda la zona con las que incluso están construidas todas las viviendas, encontramos restos de mármol rosa y blanco.
Se hace difícil elegir el lugar a donde dirigir nuestras miradas, no cesamos de llamar la atención unos de otros, hemos cruzado dos pequeños arroyos y vemos muy a lo lejos El Refugio, en algunas rocas con pintura blanca nos van indicando la distancia que nos queda por recorrer, llegamos a un pequeño cruce, decidimos acercarnos a unos neveros que poderosamente nos atraen, nieve, aquí y ahora, Lourdes dice que vamos a verla, dicho y hecho.
Quedamos encantados al ver estos ríos, cuevas, “lo primero es lo primero, bolazos de nieve que van y vienen”, el agua esta helada, corta la piel, pero la sonrisa llega de oreja a oreja, continuamos subiendo casi a llegar a los 2.800 mts de altitud donde decidimos parar para comer son las 2,30 y el cansancio se nota.
De este tramo tenemos tomadas casi 300 fotografías, de nuevo nos dirigimos sobre nuestros pasos hacia el cruce pero por un carril que sale a nuestra derecha, un panel informativo caído nos hace en el buen camino hacia el Refugio para lo que nos faltan 2,2 Km.
Las piernas nos pesan, parece como si lleváramos plomo en las botas, menos mal que es cuesta abajo, no faltan las chorreras que en algunos casos inundan el carril y nos obliga a cruzar con precaución.
Hemos llegado al Refugio de Poqueira, no es el único del parque Nacional de Sierra Nevada que dispone de guardas durante todo el año. Se encuentra situado en las faldas del Mulhacén a 2.500 metros de altitud.
Este refugio posee dos plantas y tiene una capacidad para 76 personas. La planta baja está formada por varias salas, otra de las salas está acondicionada para que los montañeros que llevan su propia comida cocinen y puedan comer tranquilamente y por último, hay un salón enorme con chimenea y numerosas mesas. En este salón es donde se sirven las cenas que hacen los del refugio, que son muy abundantes.
Después de alojarnos y ver toda la zona, decidimos visitar el río Mulhacen, senda habitual de los que se dirigen a la cumbre de cualquiera de los picos que nos rodean, pasando por el refugio de la Caldera.
Nos parece suficiente, así que nos volvemos y descansamos después de una buena ducha y un buen café, enseguida llega la hora de la cena, sopa, pastas, carne y postre.
Salimos al porche y hace fresquito, tanto que no podemos estar sin sudadera, pero merece la pena, pronto nos vamos a dormir, pues mañana nos espera la vuelta, hemos disfrutado tanto, que tan solo nos queda dar gracias por tan especial jornada. No debemos dejar pasar mucho tiempo para volver.
Las 6,30 de la mañana sin haber dormido casi nada, nos levantamos, nos vamos a desayunar, hay de todo, café, zumo, tostadas, estupendo. Recogemos y una vez cargadas nuestras mochilas nos dirigimos hacia la Hoya del Portillo, es el único momento donde noto que me falta el aire y es que a la salida del refugio hay una buena pendiente que te hace resoplar, pero una vez pasada en unas dos horas llegamos al coche, ahora tranquilos para casa.
Durante el camino de regreso la sucesión de imágenes es continua, “ah” papá tenemos que parar para comprarme el anillo, vale, vale. A las 17,30 estamos en casa.
ENLACE FOTOGRAFIAS
CARLOS Y PETRA MIEMBROS DEL CLUB AL-SENDERO

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